jueves, 25 de diciembre de 2008

Masaje Real


Como es tradición, el Rey dirigió a españoles  e inmigrantes su mensaje de Navidad. En esta ocasión, se refirió a tres temas de interés como el Treinta Aniversario de la Constitución; la lucha contra el terrorismo; y la crisis financiera y económica. Los dos  primeros sirvieron como marco para la consuetudinaria apelación a la unidad de los españoles; sin ella, es claro, se rompería el estado de derecho y nos abocaríamos al abismo, en beneficio de los terroristas, o de los independentistas, que vendrían a ser mas o menos lo mismo.

Con respecto a la crisis, sus declaraciones evidenciaron su anual interés por los súbditos del Reino:
“Más allá de la frialdad de las cifras, me preocupan muy especialmente las numerosas personas que en nuestro país han perdido su empleo. Me preocupan sus familiares y tantos jóvenes que no encuentran trabajo. También cuantos ven amenazados o truncados sus proyectos y aspiraciones.”
Hombre, la preocupación se agradece. Desde mañana, todos los parados podrán incluír en su currículo el “Certificado Real de Preocupación”, que incrementará considerablemente las posibilidades de obtener empleo. Seguramente, estas palabras serán el tiro de salida del “Plan Preocupacional” de creación de empleo. De no ser así, ¿Cuál sería el futuro de Leonor, Froilán, y tantos de nuestros jóvenes? Igualmente, todos quienes vean amenazados o truncados sus proyectos y aspiraciones tienen a la vista el ejemplo señero de la Princesa Letizia: donde se pone el ojo, hay que poner la bala. Reitero: la preocupación se agradece, pero mas se agradecería la OCUPACION.

Ocupación que algunos tendrán al 120%: el Rey manda a “nuestras autoridades nacionales, europeas e internacionales”, a “nuestros agentes económicos y sociales” y  a “nuestras fuerzas políticas, económicas y sociales” a que corrijan desajustes  y adopten medidas, “centrarse en recuperar la confianza, en respaldar la actividad diaria de nuestro tejido productivo, y llegar a nuestras familias y ciudadanos” y actuar “con realismo, rigor, ética y mucho esfuerzo, anteponiendo siempre el interés general sobre el particular, buscando acuerdos y soluciones con generosidad, responsabilidad y amplitud de miras”. En fin , ahí es nada. Ante la crisis ante la que desfallecen los mas preclaros cerebros de la economía, el Rey apeló a “nuestra bien probada capacidad de superación”; contra el tecnicismo fatuo y agorero, a lo nuestro, hombre; echarle huevos. Y a continuación, persistiendo en la senda de las recetas agrícolas y de pelo en pecho, una invitación a “tirar del carro en la misma dirección”… Ehhmmm… ¿dirección INEM o  Baqueira? Si es que ya empezamos mal. 

En fin, yo no soy muy religioso, pero si lo es la Familia Real; así es que todo este discurso me trae reminiscencias bíblicas, particularmente relacionadas con la epístola de Santiago: “Si un hermano o hermana está desnudo, y uno entre ustedes le dice, ‘vete en paz, mantente caliente, y cuídate,’ sin darles lo necesario para su cuerpo, de qué sirve?”

Para pensarlo, no?

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